El master tiene derecho al sillón
todas las naves comenzaron una escalada de violencia.
Hubo explosiones por todas partes, comerciantes y militares por igual lanzaban todo lo que tenían. Los años y años de guerra fría daban paso a la fría sangre manchando cristal y metal.
Duró alrededor de 13 horas de ininterrumpida batalla. Y el punto álgido vino cuando Philipo dió la orden de lanzar nucleares contra Libertad. Omega destruía Libertad. El hermano mataba el hermano.
Los descendientes de Alejandro luchaban por la herencia como en los antiguos textos de la Tierra. Yo fui testigo de todo, desde mi nave, inposibilitada tras cruenta lucha. Perdimos motores, escudos y armas. Milagrosamente, nadie nos dió el tiro de gracia. Para ese momento había perdido ya tres cuartas partes de mi tripulación.
Solo podía mirar por el cristal del centro de mando.
NC Omega estaba condenada por los dioses. Siempre se supo. Era una leyenda que corría de boca en boca. Leyendas y Mitos.
El otro mito entró en acción. NC Gulliver, con quienes consideraba mis amigos dentro, aunque ellos no pensaran lo mismo de mí. Salió de la Puerta de Salto.
Asistian justo al momento en que una gran bola blanca ocupaba el lugar de la Estación Libertad.
Nucleares. Sentencia de muerte.
Hubo fuego cruzado, Gulliver saltó con todo contra la Omega.
Finalmente Gulliver consiguió dejar los escudos de la Omega al 10% de capacidad. Estaban muertos.
Pero un disparo certero alcanzó el puesto táctico de Gulliver.
Estaban desarmados.
Y entonces los ví. Ví en cabina a quienes tanto tiempo he estado vigilando y por quienes rezaba que no sufrieran ningún daño.
La capitana Bjork, dando la orden. Michael, agarrado a la silla petrificado por lo que sus ojos veían. Erika junto a Neal, chillando ambos con rabia. Siempre fueron así. Al fondo estaban Ulrik, Maiden, Misae, Jan, Hiro, Elissa… Todos fuertes y derechos, asintiendo a la fatídica orden dada por la capitana. Todos juntos, todos familia.
Gulliver tomó rumbo directo a Omega. Con Philipo echando espuma por su boca con la rabia contenida. En realidad estaba loco. Pero no era él.
Ahí terminó una era.
Omega estaba Condenada. Gulliver cumplió la sentencia.
En ese momento, justo en ese preciso instante. Jarvis se lanzaba con Nucleares contra el planeta de los psíquicos. Kamikazes en tiempos espaciales.
Me pregunto si fue todo una casualidad y todos murieron de la misma forma fortuitamente, o si hubo algo más profundo en ello.
Nunca sabré si Philipo murió consciente de sus actos o no. Solo sé que cuando todas las explosiones tuvieron lugar, tuve un escalofrío recorriendome el cuerpo. Y no fuí el único.
Espero que la gente de los planetas sean lo suficientemente maduros como para crecer solos. Yo ya he vivido suficiente.
Anotación - Esta fue la última entrada en el cuaderno de bitácora del Capitán Johnston, del Crucero Comercial Aurora, antes de suicidarse. Descansen en paz.
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